Como actual Campeona de España, María Eizaguerri fue seleccionada por la Federación Española de Ajedrez para participar en el Campeonato de Europa de Ajedrez para Jóvenes, que se celebró en Praga entre el 16 y el 26 de Agosto.
El torneo, para jugadoras menores de 8 años, se disputó a nueve rondas y María comenzó muy fuerte ganando las cinco primeras partidas contra: la israelí Ronit Levitan, la española Rebeca Jiménez, la azerbayana Malak Ismayil, la rusa Natalia Oreshkina y la rumana Maria Anghel. De esta forma se situaba líder en solitario de la clasificación provisional y siendo la única integrante de la delegación española que conseguía el máximo de puntos.
Sin embargo, cayó en la sexta y séptima ronda ante las rusas Maria Girshgorn y Mariya Kutyanina. Aún así, María se mantuvo en los tres primeros tableros durante todo el campeonato. En la octava ronda volvió a vencer, esta vez a la polaca Jagoda Bienko. En la última partida se disputaba la segunda plaza con la rusa Ekaterina Zavgorodneva. El resultado de esta dura partida, en la que llegaron a un final de dama y cinco peones por jugadora, fue tablas, que situaron a María en la cuarta posición definitiva.
Con esta excelente actuación, María Eizaguerri completa un extraordinario año lleno de triunfos y desarrollando un gran juego. Enhorabuena a nuestra jugadora.
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Sobre la Delegación Española y el desarrollo de este Campeonato
Fueron 35 los jugadores españoles procedentes de casi todas las Comunidades Autónomas que compitieron en este torneo, repartidos en 12 categorías. Y en total tres jugadores se subieron al podium y se trajeron trofeo: María Eizaguerri (cuarta en chicas sub 8), Daniel Forcén (tercero en chicos sub 18) y Amalia Aranaz (segunda en chicas sub 18).
Las doce categorías se disputaban en tres grandes salas del Top Hotel de Praga, donde además se alojaban casi todos los participantes... con tres excepciones: las delegaciones azerbayana y griega se alojaban en el Olympic Hotel, a nueve kilómetros de distancia, y la delegación española en el Step Hotel, a diez kilómetros de distancia.
Por si el torneo en sí no era lo suficientemente duro, la delegación española debió afrontar también el alojamiento en un hotel de peor calidad, sin aire acondicionado (en los días más calurosos en Praga desde hacía varios años), situado junto a las vías del tren con un intenso y ruidoso tráfico ferroviario que impedían el necesario descanso nocturno, y en una de las zonas más peligrosas de la ciudad.
La comida que se servía en este hotel no era la adecuada para jóvenes de entre siete y dieciocho años de edad que iban a enfrentarse diariamente a una dura sesión de ajedrez: repetitiva, poca variedad, escasa en los platos más demandados, calidad cuestionable y con graves carencias de elementos indispensables como fruta e hidratos de carbono.
Si a esto unimos la media hora de transporte para llegar a la sala de juego en los viejos autobuses que puso la organización, a las dos de la tarde con temperaturas próximas a los 40 grados y sin aire acondicionado, hemos de reconocer y de denunciar que nuestros jugadores no se enfrentaban a sus rivales en las mismas condiciones físicas y mentales, pues éstos se alojaban en un hotel de calidad muy superior, climatizado, con comida adecuada y sin la obligación de invertir una hora diaria en anticuados e incómodos transportes a la sala de juego.
Y a pesar de todo esto, ha quedado patente la gran actuación de nuestros jugadores, realizando un estupendo torneo y aupándose a las primeras posiciones del ajedrez europeo.

El "caballito" de Aragón superó al de Madrid
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